publicado el 24 de octubre de 2006
El bichero
No se mueve ni una brizna de aire en el mercadillo de los amarres. Ni en la venta de barcos de segunda mano, por ende. Y es que son cosas que van parejas. Nadie quiere comprar un barco si no tiene plaza asegurada, y por lo mismo, quien quiere cambiar, como necesita deshacerse antes del antiguo, pues lo tiene crudo, por muy bueno que sea el precio del barco. Y es que lo complicado es conseguir que el propietario suelte el amarre. Bueno, en realidad, amarres si los hay, pero para los grandes. Esloras de 42 pies en adelante encuentran cierro acomodo, a precios de orillo, eso sí. Pero el armador de un 28 o incluso de un 32 pies, lo tiene crudo.
Conozco incluso quien va a acabar colocando un 30 pies en la plaza de un 45, por aquello de que el amarre ya lo tenía, y no hay manera de conseguir uno pequeño.
Entonces ¿a qué viene tanto interés de construir para las grandes esloras?. El Náutico de Valencia está ejecutando una ampliación de dársena espectacular. La nueva lámina vendrá a ser, al menos, la mitad de la ya existente. Pero está reservada a grandes esloras. La cuesti´ón que viene a la cabeza es que parece que la directiva del club ha optado por acoger en su seno a los grandes propietarios, y que no sabe cómo quitarse de encima a los pequeños. Es decir, que prefiere pocos, pero con pasta, a muchos pero más humildes.
Luego vendrán las quejas y las lamentaciones, pero cuando los clubs deportivos no cumplen su principal cometido, que es la promoción del deporte, y prefieren convertirse en Clubs de Campo –de algas, en este caso-, pues vamos dados.
Resulta que una excelente oportunidad para disponer de al menos 300 amarres para embarcaciones de tamaño normalito, familiar, por poner el caso, se convierte por arte de algo en una muestra de acción de tipo especulativo, por la cual un Club pretende sacar un dinero de una concesión. O lo parece, al menos
Entradas de Mayo 2009
Calma Chicha
26 Mayo 2009 · Dejar un comentario
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Las webs náuticas
26 Mayo 2009 · Dejar un comentario
Publicado el 9 de enero de 2007
Si hay algo que hemos de agradecer los ciudadanos en general, y los navegantes en particular, es el campo informativo que se ha abierto al usuario gracias a la red de redes. No hemos hablado mucho en estas páginas del asunto, pero es posible que empecemos un día de estos a revisar páginas web y recomendar algunas. Es sorprendente la cantidad de cosas que uno puede conseguir. Desde comprar a distancia, con catálogos estupendos, todo tipo de artículos y equipamiento –desde electrónica hasta velas, pasando por motores-, hasta, por supuesto, adquirir un barco de ocasión amarrado en un puerto de Alaska (cosa poco recomendable, pero posible).
Pero lo mejor es la información especializada y los foros. Hay artículos y recomendaciones para navegantes solitarios, para crucero familiar, para regatistas noveles. Hay derroteros e información de puertos, con instalaciones, recomendaciones y crítica.
Pero lo mejor son los foros. Esos lugares en los que los navegantes –reales y virtuales- se reúnen para compartir experiencias, contarse cotilleos o pedir ayuda y consejo para determinadas travesías, o para arreglar el equipo de viento, o sobre qué GPS es mejor para encontrar atunes en el Mediterráneo. Es verdad que, como en toda la Red, hay mucha información inútil, e incluso errónea. Por eso siempre será conveniente contrastarla y no creerse todo a pies juntillas.
Además de los foros, hay muchas otras dedicadas a servicios, normalmente de compra venta de embarcaciones de ocasión, que ofrecen también buenos y cumplidos informes sobre mecánica, bricolaje, mantenimiento, e incluso completos dossieres sobre legislación, reglamente y muchas otras cosas que no se encuentran fácilmente, como comparativas de motores fuera borda, e incluso maniobra y recomendaciones, por no hablar de la información meteorológica actualizada, con los correspondientes avisos. Todo un mundo a descubrir.
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