
imagen de la 32ª edición
La noticia acaba de saltar. La Corte de Nueva York, por decisión unánime – seis votos contra cero-, acaba de invalidar el desafío del Club Naútico Español. Se acabó la fiesta. Ahora todo queda en manos de Larry Ellison, quien puede decidir qué hace con la Copa. Si se la juega con catamaranes, donde Bertarelli diga, cosa muy arriesgada, o si queda como un señor y la celebra en formato tradicional. En este caso, se realizaría un nuevo protocolo, más justo para todos, y la Copa volvería a ser una compatición náutica, sin mamoneos.
La sentencia completa se puede encontrar en http://www.sailinganarchy.com
Apunto aquí el final de la sentencia, que lo deja bien clarito:
Since CNEV has failed to show that at the time it
submitted its Notice of Challenge it was a “[c]lub fulfilling all
the conditions required by” the Deed of Gift, it does not qualify
as the Challenger of Record for the 33rd America’s Cup
competition and Supreme Court was correct in declaring GGYC to be
the valid Challenger of Record.
It has been posited that the right to act as trustee of
the America’s Cup should be decided on the water and not in a
courtroom. We wholeheartedly agree. It falls now to SNG and
GGYC to work together to maintain this noble sailing tradition as
“a perpetual Challenge Cup for friendly competition between
foreign countries”
habrá que ver lo que pasa con las regatas en Valencia. El contrato, firmado sospechosamente ayer, coloca al Ayuntamiento y la Generalitat en una incómoda postura. El único que ha sabido guardar la ropa ha sido el gobierno central, que con mucha cabeza prefirió esperar al resultado del proceso judicial. Algo que nos ahorramos los contribuyentes.
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